Los caminos del autónomo para elevar su pensión

Los autónomos tienen la posibilidad de elevar su pensión durante los últimos años de vida profesional. Algunas de las fórmulas más utilizadas son la demora de la jubilación más allá de los 65 años, que es la opción que deciden adoptar el 16% de las nuevas jubilaciones, mientras que la otra es la compatibilización de la pensión y el salario de trabajador por cuenta propia, según datos aportados por la asesoría empresarial Gestions Girona.

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A pesar de estos esfuerzos o técnicas para incrementar su pensión al jubilarse, los autónomos aún se encuentran muy lejanos de la cuantía que alcanzan los asalariados. La pensión media de jubilación del régimen general llegaba a finales del año pasado a los 988 euros mensuales de media, mientras que los profesionales por cuenta propia se conformaban con 623 euros, lo que supone un 37% menos.

Hay que decir que las aportaciones de los autónomos resultan inferiores. Mientras que los que realizan una actividad por cuenta ajena cotizan sobre una base media de 1.783,73 euros, los autónomos sólo llegan a 1.046 euros, que implica un 41% menos.

En los últimos años de vida laboral tienen la posibilidad de aumentar la base de cotización, aunque se encuentre con un obstáculo. El Estado limita la base máxima a partir de los 47 años con la intención de que no se produzcan ‘compras’ de pensiones de mayor cantidad en los últimos 19 años de cotización, que son los que se valorarán para realizar el cálculo de la pensión. El tope establecido será de 1.964 euros mensuales, cuando los autónomos por debajo de los 47 años pueden elegir la base entre los 893,10 y 3.642 euros mensuales.

En la actualidad, la mayoría de los que tienen menos de 47 años (93%) cotizan por lo mínimo, que hacen referencia a 893 euros mensuales. Por su parte, los trabajadores por cuenta propia que rebasan los 61 años ven caer esta cifra hasta el 63%, lo que indica lo que les preocupa su pensión.

La mayoría de autónomos sigue cotizando por la base mínima, pero esta cifra sufre alteraciones en función de la edad. Entre los 48 y 50 años hay un 84% de autónomos con la base mínima; entre 51 y 55 años llega al 76%, mientras que entre 56 y 60 años se reduce hasta el 65% de los profesionales.