Los bonos verdes “son tan competitivos o más” que los estándar

El director de Financiación y Tesorería del grupo Iberdrola, Jesús Martínez, ha señalado a Efe que los bonos sostenibles “son tan competitivos o más” que los estándar. Una idea que comparten otros expertos consultados.

Bosque de Hayas

En este sentido, Martínez ha insistido que “el impulso a proyectos alineados con la consecución de un futuro sostenible” ha aumentado la base inversora de Iberdrola, y ha indicado que la tendencia de crecimiento de la financiación sostenible es “imparable”, al igual que la transición hacia una economía neutra en carbono.

Por su parte, el socio de sostenibilidad de KPMG, Ramón Pueyo, ha afirmado que estos productos “no son menos rentables que los demás” y que han dejado de ser “una cuestión de nicho”.

Ha apuntado que la financiación sostenible en España “no tiene nada que envidiar” a nivel internacional, aunque ha advertido que el porcentaje que representa la deuda sostenible respecto a la estándar “está muy lejos de ser un porcentaje significativo”.

Pueyo, ha asegurado que actualmente existe una “mayor confianza” hacia productos financieros sostenibles, como los bonos verdes y los bonos sociales, por parte de “inversores, gobiernos y empresas”.

Comunidad de Madrid aspira a que el 100% de su deuda sea sostenible

El director general de contratación patrimonio y tesorería de la Comunidad de Madrid, Jesús Vidart, ha indicado que la única emisión de deuda que ha realizado la Comunidad de Madrid en 2018, por valor de mil millones de euros, “ha sido sostenible” y la tendencia es que la deuda que emita esta autonomía sea sostenible totalmente.

Para La Caixa, este aumento de la demanda de financiación sostenible se produce porque “las compañías son percibidas por el público, cada vez más, como entidades que tienen que tomar un papel activo y con impacto en la sociedad” en materia de eficiencia energética y en materia social.

Iberdrola, primera compañía española en emitir este tipo de deuda

Martínez, por su parte, ha destacado que Iberdrola ha sido la primera empresa española en emitir deuda sostenible, en abril de 2014, y cuenta “con más de 8.000 millones de euros de financiación verde vía mercados de capitales”.

También ha explicado que, actualmente, “más de un 20% de la financiación del grupo” tiene un “formato verde”.

De hecho, la compañía es “el mayor emisor privado de este tipo de bonos en el mundo durante los ejercicios 2016 y 2017″, ha explicado.

Crece el interés del pequeño ahorrador por estos productos financieros

Asimismo, Vidart, en la línea del resto de expertos consultados, ha manifestado que “cada vez hay más pequeños ahorradores que van al banco” y quiere invertir en “proyectos sociales y sostenibles”.

Desde La Caixa, han manifestado que en España se ha emitido en torno a 10.000 millones de euros de deuda sostenible desde 2015, y han destacado que “sólo países como Francia, Holanda y Alemania estarían por encima de España en cuanto a emisiones sostenibles”.

En España “tenemos ejemplos de emisiones sostenibles en todos los sectores”: en deuda corporativa ha habido emisiones de Iberdrola, Repsol, Gas Natural y Acciona; en financieros, KutxaBank, Caja Rural de Navarra y BBVA; y en el sector público, ICO, Comunidad de Madrid, Adif, Ayuntamiento de Barcelona y Gobierno Vasco, han señalado desde la entidad bancaria.

Necesidad de un marco normativo

Por último, los expertos consultados han coincidido en la necesidad de establecer un marco normativo que regule y defina qué es la financiación sostenible, algo en lo que está trabajando la Comisión Europea, que prevé una propuesta legislativa para fijar unos estándares sobre estas inversiones en 2019.

En la actualidad, los inversores en este tipo de bonos se rigen, de forma general, por los estándares fijados por la organización de comercio International Market Capital Association (ICMA) que ha fijado una serie de principios para invertir en este sector conocidos como los  Green Bond Principles.

En cualquier caso, Vidart ha señalado que “este tipo de fondos no necesitan una regulación muy extensa” porque es el propio inversor el que exige al emisor de deuda unos criterios, de modo que “la confianza” entre ambas partes es fundamental.

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