Join Life de Inditex: El futuro de las grandes firmas puede ser sostenible

El grupo empresarial fundado por Amancio Ortega, Inditex, ha implementado desde 2015 sus diseños sostenibles “Join Life” en la mayoría de sus marcas, como Zara, Oysho y Massimo Dutti.

Uno de los establecimientos del grupo textil Inditex. EFE

El conjunto empresarial presidido por Pablo Isla, ha desarrollado desde hace cuatro años sus diseños “eco” bajo la etiqueta de Join Life. Esta colección, cumple según la cadena con tres requisitos: uso de materiales sostenibles (como el algodón orgánico, las fibras recicladas o el Tencel), confección de las prendas en fábricas que funcionen con energía renovable y fabricación de los diseños bajo tecnologías que ahorren agua.

Uso de materiales sostenibles

Estos materiales sostenibles se encuentran actualmente entre el 10% y el 15% del total de las prendas del gigante textil. Según su propia web, Inditex ha afirmado “colaborar con universidades e iniciativas internacionales para promover las materias primas sostenibles y las fibras”, como el Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) y la empresa austriaca Lenzing, que exporta la fibra natural Tencel.

En cuanto a la materia prima, que presenta como “un recurso escaso”, la cadena ha declarado estar comprometida con “una materia sostenible” pero no señala en qué porcentaje la usa para sus tejidos. Además, ha asegurado ser “el cuarto consumidor mundial” de algodón orgánico, y haber puesto en el mercado 58 millones de prendas fabricadas con él bajo la filosofía “Right to Wear”.

Compromisos para garantizar la sostenibilidad

Inditex es, según el informe llevado a cabo por Greenpeace “Detox Catwalk”, una de las empresas que más estaba trabajando por cumplir sus compromisos en materia de sostenibilidad ambiental. Sin embargo, según el Fashion Transparency Index 2017 de Fashion Revolution, Inditex “no ha publicado su listado de fábricas”, algo que por ejemplo sí hace su competidora sueca H&M.

A pesar de ello, el gigante textil se ha comprometido junto a otras 141 marcas, entre las que se encuentran Adidas o ASOS, a aumentar la producción de diseños sostenibles para 2020. Este compromiso se realizará a través del informe de la Global Fashion Agenda, la organización detrás del Copenhagen Fashion Summit. En él se detallan las prioridades para la implementación de una “gestión sostenible” en la industria del  “fast fashion”.

Las directrices de la agenda pasan por “trazar la cadena de suministro, la eficiencia de la energía, el agua y los productos químicos”. Después debe implementarse el desarrollo de fibras sostenibles, la “reutilización de textiles” a través de sistemas de reciclaje, la mejora de los salarios y la colaboración con otras marcas e instituciones, bajo el apoyo a “una economía circular”.

Un imperativo cada vez más global

Según la presidenta de la Asociación de Moda Sostenible de España (AMSE), Marina López, lo primero que deberían hacer estas grandes marcas sería “traer a España y a Europa la fabricación”, porque “en Asia no se cumplen los requisitos para una fabricación ética” ha argumentado. Inditex, que suma el 57% de su producción entre Turquía, España, Marruecos y Portugal, ha destacado siempre al país turco como uno de sus mercados más importantes, “un mercado que en muchos casos no cumple con unas condiciones laborales dignas”, ha aseverado López.

No obstante, “todas estas grandes marcas han puesto en la mente del consumidor la palabra sostenible”, ha razonado la presidenta de AMSE, “y son estas firmas las que reciben la atención del público”. En efecto, desde que en 2015 H&M comercializara su línea “Conscious”, una gran ristra de marcas “fast fashion” han comenzado a lanzar líneas sostenibles y a publicar datos concernientes a su sostenibilidad y ética.

“Greenwashing” o no, lo cierto es que cada vez más informes se encargan de reportar la veracidad de estos datos y la agenda para 2020 se prevé alentadora para la industria de la moda, la segunda más contaminante después del petróleo.

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