El sindicalista que visitó un centenar de fábricas de proveedores de Inditex

“Una persona que pasa más de ocho horas delante de una máquina de coser empieza a trabajar mal”, afirma el sindicalista Isidor Boix, que ha visitado un centenar de fábricas de proveedores de Inditex, con la que colabora desde 2007 como coordinador del Acuerdo Marco Global suscrito con la empresa.

El sindicalista Isidor Boix. EFE/Ballesteros

“El beneficio de las grandes marcas no es la macroexplotación hasta el límite” porque ellos, al final, pagan lo mismo por una camisa independientemente de la fábrica en la que se produce, explica Boix en una entrevista con EFE-RSC.

Boix es coordinador del sindicato internacional IndustriALL Global Union para el Acuerdo Marco Global con Inditex, firmado en octubre de 2007 y que fue el primero de una multinacional española.

Fue también el único en la industria global del textil hasta el pasado mes de noviembre, cuando IndustriALL Global Union firmó un documento similar con la empresa textil sueca H&M.

El acuerdo con Inditex, que fue fruto de las negociaciones que se iniciaron en 2002 entre la primera distribuidora mundial de ropa y el sindicato Comisiones Obreras, es, según destaca Boix, una “referencia” para el trabajo sindical global y los estudios sobre Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

“Un acuerdo marco tiene un ámbito de aplicación que es mundial, porque las cadenas de producción son mundiales, y donde más importante es la RSC es allí donde no hay normas que garanticen los derechos básicos”, explica Boix, quien resalta que los compromisos que se fijan con los derechos fundamentales de los trabajadores son de obligado cumplimiento por parte de la empresa.

La cadena de suministro de Inditex, según Industriall Global Union, abarca más de un millón de trabajadores en más de 6.000 fábricas proveedoras en el todo el mundo.

Después de visitar un centenar de estas fábricas y de un examen continuo al minorista de moda más grande del mundo, Boix asegura que, si hay un problema, el departamento de RSC de Inditex “tiene poderes para bloquear un pedido“. “Los ejerce, me consta, y esto acaba siendo positivo”, añade.

El resultado de tantos años de trabajo ha dado sus frutos, según el histórico dirigente de FITEQA-CCOO, quien resalta que, por ejemplo, en Perú se ha contribuido a la recuperación de la acción sindical en el textil; en Vietnam se está creando ahora la primera red de sindicatos de proveedores y en Marruecos han logrado ir a ver las fábricas con sindicatos locales.

“Cuando se han detectado problemas, Inditex ha contribuido a resolverlos”, destaca Boix, quien en su balance sobre los países que ha visitado no destaca, en general, diferencias, que sí se dan en las fábricas de la cadena.

“Me he encontrado en la primera línea de producción fábricas tecnológicamente buenas; diferencias en la organización, que indirectamente mejora; y salarios que van creciendo”, afirma, antes de recordar que en Camboya el Gobierno del país ha aumentado el sueldo mínimo en cuatro años de 60 a 124 euros al mes.

También se ha reducido “ligeramente” el tiempo de trabajo, al igual que las horas extras, y se ha mejorado la seguridad, sobre todo después del derrumbe en 2013 del complejo textil Rana Plaza de Dacca, en el que murieron 1.130 personas.

“Lo ocurrido entonces supuso un punto de inflexión desde el punto de vista de la RSC”, en la que el papel de los sindicatos, afirma, “debe ser esencial”.

“Esto quiere decir intervenir, defender los intereses de parte. Creo que hemos avanzado y una expresión de ello son los acuerdos marco”, sostiene Boix, quien concluye que uno de los logros es que “se empiece a entender que la RSC no puede ser una cosa unilateral de las empresas y que supone la adquisición de compromisos”.

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