El sector del lujo pone rumbo hacia la sostenibilidad ambiental y social

La industria del “lujo inteligente” se dirige hacia prácticas más sostenibles y responsables como la información sobre la procedencia de los materiales y su calidad, la reducción del impacto medioambiental o la trazabilidad del producto hasta su fabricante final.

Kavita Parmar, la co-fundadora de IOU Project, durante la mesa redonda del IE.

En este proceso “la tecnología permite aportar soluciones más inteligentes al mercado”, ya que, según la directora del Observatorio de Mercado Premium y de Prestigio del IE, María Eugenia Girón, la era digital ha cambiado la relación que los consumidores tienen con los objetos, que “no solo se poseen, sino que se usan”.

“La industria del lujo es la mejor posicionada para implementar la tecnología a la innovación social”, ha afirmado también la directora general de Puentes Global y coordinadora de Área 31, Conchita Galdón, en la mesa redonda sobre tecnología e innovación social en el sector del lujo organizada por el IE en Madrid.

El emprendimiento en marcas de lujo valora el trabajo artesano y la producción de calidad de una prenda, ha explicado Galdón.

“El lujo nunca ha abaratado los precios para acomodarse al mercado” -ha defendido- porque “cuando una persona compra una marca adquiere también una serie de valores sociales e inmmateriales”. Además, los productos de lujo “no se tiran, se comparten”, ha precisado.

IOU Project, un modelo de negocio basado en el “consumo responsable”

ie moda 2Para Kavita Parmar, la co-fundadora de la marca de moda responsable IOU Project, existe un problema de base en la cadena de suministro global, en la que los artesanos son reemplazados por la industria y no se genera un valor cultural en la producción de cada objeto.

En un momento en el que la industria de la moda y la gran distribución se decanta por la cantidad frente a la calidad, Parmar ha propuesto un “consumo responsable”.

La tecnología sirve, en su opinión, para “poner en contacto” al comprador y al creador, gracias también a un código en cada prenda que garantiza la autenticidad de las materias primas que se usan, la trazabilidad del producto y la unicidad.

‘We Are Knitter’, la experiencia compartida

También ha coincidido con ella Pepita Marín, co-fundadora de ‘We Are Knitters’, un portal en el que se pueden comprar materiales para tejer, en el que se comparte el proceso de creación de todos los productos y se accede a consejos y manuales prácticos para aprender.

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Pepita Marín ha hecho hincapié en el valor de la “experiencia” que supone crear y tejer tus propias prendas para aprender a valorar los materiales, tomar conciencia del tiempo necesario que requiere la confección de una prenda y para generar comunidad entorno a la actividad de tejer.

“Quisimos mezclar el mundo del lujo y la moda con la artesanía hecha a mano”, ha afirmado Marín.

‘We Are Knitters’ facturó 2,25 millones de euros en 2015; este año estima que ingresarán el doble, 5 millones, y en 2018 prevé llegar a los 10 millones.

‘Looptwork’, una empresa que cierra la brecha del desperdicio

Scott Hamlin, co-fundador de la empresa “Looptwork”, ha explicado que con su proyecto pretende “cerrar la brecha del sistema de desperdicio” de los materiales que se usan para crear los objetos de consumo, y así acabar con la producción en masa que tiene serias repercusiones para el medioambiente.

Con este objetivo, ‘Looptwork’ produce líneas de productos a partir de materiales desechados por otras fábricas de tejidos y de moda, con los que se calcula el ahorro en la manufactura en magnitudes de litros de agua, aire y animales.

‘Looptwork’ reduce así el impacto medioambiental que se generaría si produjeran esos productos desde cero y con materiales no renovables.

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