DIRSE. Directivos de Responsabilidad Social

La Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social es una asociación profesional nacida en abril de 2013 y constituida por más de 150 socios entre directivos, consultores y académicos. Su objetivo es dignificar la función directiva y el desempeño profesional de los dirse, de manera que incrementen su capacidad de influencia para la creación de valor en las organizaciones.

Sin trascendencia compartida no hay propósito corporativo que valga

En los últimos tiempos hablamos mucho de propósito. Hablamos de propósito corporativo como marco mental que ha de guiar nuestras actuaciones y el despliegue de las políticas de RSC. Incluso podemos reconocer una gran aportación desde las responsabilidades de nuestro ámbito a su revisión y reformulación. Sin embargo, tal vez una de las responsabilidades más interesantes que podemos asumir es la de estar a alerta para no caer en respuestas ingenuas, frívolas o que no atiendan al núcleo de lo esencial.

La definición de un propósito corporativo puede ser un gran instrumento que ayude a traccionar nuevas realidades en nuestras corporaciones, sobre todo cuando somos conscientes de en qué mundo vivimos.

Se supone que la sustitución de la redacción de las clásicas “visiones” o “misiones” de empresa está hoy superada por la de un “propósito corporativo”, ya que éste tiende a incorporar una formulación que contiene: una aspiración que puede compartirse de forma masiva, de carácter transformador radical, y que identifica y se focaliza en un porqué o un para qué de forma clara. Por lo menos son las tres características que propone la Singularity University analizando algunas de las formulaciones que se han puesto de moda, como la de TED (Ideas worth spreading) o Tesla (Accelerate the transition to sustainable transportation).

Pero las grandes frases siguen sin parecerme un instrumento de largo recorrido. Sobre todo, para todas las personas que tal vez no trabajamos habitualmente en sectores tan glamurosos, o por lo menos que no parecen tener tanto glamour, así en principio. ¿De verdad que no puedo tener mi parcelita de gloria si no pongo sobre la mesa una propuesta que se pueda compartir de forma masiva, si a ojos de los demás no va a comportar una transformación radical de mi entorno o del mundo? Pero sentir esa parcelita, sentir que merece la pena lo que hago cada día y a qué dedico gran parte de mi vida es imprescindible para no caer enfermo. Independientemente de si trabajo en el Comité de Dirección o en un puesto de línea.

Así que, como responsable de RSC tal vez una de las aportaciones más “responsables” que deberíamos asumir es la de generar un contexto narrativo (shared narrative system) que permita a todas las personas que componen mi organización y mi ecosistema de trabajo (stakeholders), sentir que forman parte de algo que merece la pena, cada día.

En la construcción de ese contexto deberíamos poner el énfasis en varios aspectos. Por ejemplo: no puede construirse desde la visión exclusiva del máximo líder de la organización, básicamente porque estamos operando en contextos de gran complejidad y para tener éxito necesitamos la implementación real de un sistema de liderazgo distribuido: que cada uno “tire del carro” excelente y colaborativamente allí donde está.

Si yo creo y defiendo desde mi posición de CEO, o de dirse, una determinada aspiración pero el resto no lo hace suyo de forma práctica en el día a día, ¿de qué sirve?. Así que, en la configuración, incluso del propósito, hay que esforzarse en recoger el sentimiento combinado de múltiples agentes. No es fácil, pero no es imposible. Pensar en sentido inverso puede ayudarnos a desbloquear el proceso.

Sentido inverso significa incorporar de qué nos sentimos orgullosos los distintos agentes. Significa pensar más en retro-visión, en legado, que en visión como objetivo. Cuando ya no estemos, ¿dirán de nosotros que fuimos una gran organización?, ¿un gran equipo?. ¿Cuál es nuestra aportación trascendente?. Este tipo de cuestiones ayuda a emprender el proceso de construcción de un marco mental compartido.

Pero si hay algo que al género humano le ponga las pilas y nos haga ser más de lo que creemos ser, individual y colectivamente, es sin duda la épica. Generar e incorporar épica en nuestro marco narrativo es la gran asignatura pendiente porque, al contrario de lo que muchos puedan pensar, significa incorporar en la narración las dificultades, los déficits de nuestra organización. Significa ser sinceros y humildes. Significa saber contestar a las críticas. No ser grandilocuentes con los objetivos haciendo ver que no conocemos ni asumimos nuestras propias limitaciones. ¿O es que hay alguna organización perfecta?.

El sistema narrativo no sólo se expresa a través de la definición de un propósito, sino que alcanza su máxima potencia cuando se complementa con los tres o cuatro ejes argumentales que defienden que ese propósito va a ser posible, a pesar de las dificultades, límites y deficiencias que debemos afrontar. Entre ellos, que no hay aspiración compleja o trasformación que realmente tenga importancia si no se trabaja colaborativamente, porque tod@s somos necesari@s.

Se me ocurre que las personas que ejercemos alguna responsabilidad en relación a la RSC deberíamos promover la sinceridad y la “conciencia corporativa” desde una mirada apreciativa. Sin ella no podemos generar épica y sin épica no con-movemos, pero con épica consciente… tenemos una oportunidad fantástica para movilizar toda la energía cinética contenida en nuestro ecosistema.

Loreto Rubio Odériz
Doctora en Management Sciences
CEO – Sinergia Value
Autora del libro Os necesito a todos
Linkedin: Loreto Rubio

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