MUNDO ASEGURADOR

Jose Andrés Mayo

Blog de Jose Andrés Mayo, actuario y Director de Gestión de Riesgos y Control Interno de Premaat, sobre la actualidad del sector asegurador, con el objetivo de darle más visibilidad en una lucha desigual con la banca

Las aseguradoras socialmente responsables

Lo primero de todo, y especialmente ahora que escribo menos, me toca ponerme una pequeña medalla. En mi último artículo que se puede releer aquí https://www.efeempresas.com/blog/donde-invertir-riesgo-si-se-produce-la-tormenta/, comentaba que en mi opinión exactamente ese día se habían tocado los máximos del año en renta variable (americana), y así ha sido hasta la fecha. Ahora veremos si también acierto en el tamaño de la caída.

 

Y después de este publicidad interna,  vayamos al tema del artículo. Sin ser demasiado exhaustivo, creo que se puede abordar desde dos ángulos, el primero sería el impacto directo que puede generar en su entorno, y el segundo en la propia entidad.

 

La primera vez que oí este término, trabajaba en banca, y en una entidad que ya desapareció en España. Llegó sin avisar, como llegan las modas, y para no quedarnos fuera, se creó un departamento encargado de llevar a cabo las acciones que se establecieran, que en un primer momento nadie sabía cuales tenían que ser. Se llamaba Responsabilidad Social Corporativa o el acrónimo RSC.

 

Y lo que ocurrió, casi antes que se desarrollara ningún trabajo, es que todos los empleados empezamos a envidiar a los que consiguieron irse a trabajar allí. Algo después, incluso nombraron un director. Era el departamento chollo. Pero por muchas que ganas que tuvieran, no podían hacer nada. ¿Por qué? Fácil. Si los empleados no participaban, había poco que hacer, salvo realizar tres o cuatro donaciones a determinadas asociaciones haciéndose el mismo número de fotos, con el cheque en la mano.

 

Había que reactivarlo. O eso dijeron desde lo más alto. Así que los jefes, empezaron a insinuar que debías participar, pero ni ellos mismos lo hacían. Cada uno tenía su vida, más o menos complicada y ya pasábamos demasiadas horas en la oficina como para seguir quitándoselas a la familia y sumándoselas a la empresa.

 

Pero alguien dio con la solución. Dentro de los objetivos anuales, además de vender doce hipotecas, hacer quince leasing, obtener un 5% de rentabilidad de tu cartera, que tu trabajo se realizara con cero errores o cumplieras los deadlines, a partir de ahora, tenías que realizar un par de acciones de responsabilidad social corporativa. O si no, ya sabías que tu bonus iba a venir con reducción.

 

Con esa medida “que incitaba al voluntariado”, se empezó a mejorar ligeramente la participación, pero eso de pasar una tarde de sábado en el cine o un domingo haciendo deporte con los colectivos más necesitados, no llegaba a cuajar. Así que el banco, venía que no salía en prensa tanto como quería así que introdujo la medida que fue definitiva para conseguir esa implicación y así conseguir que la entidad fuera reconocida como una de las más participativas, como así fue: las actividades de RSC se realizarían en horario dentro de la jornada laboral.

 

He contado todo esto porque aunque ahora la situación es diferente y la RSC está mucha más interiorizada tanto en las personas como en las empresas, pero hay que pensar que mi descripción corresponde a una etapa de hace más de 15 años. En cualquier caso, las entidades son las que deben seguir siendo las que dirijan y encabecen la promoción de la práctica de la responsabilidad social.

 

Las empresas, generan un gran impacto en su entorno, lógicamente sobre todo a nivel económico pero también social y ambiental; y el impacto puede ser positivo o negativo dependiente de su nivel de responsabilidad.

 

Imaginemos que estamos a punto de contratar un seguro, pero realizado el primer filtro de búsqueda por solvencia, precio y prestigio, tenemos muchos aseguradoras candidatas. Y decidimos que el desempate lo establezca quien sea socialmente más responsable. ¿Cómo la podemos identificar?

 

Cuando es un bien de consumo es más sencillo. Se puede revisar el país de procedencia, las materias primas, la cadena de producción, pero ¿en seguros qué podemos esperar?

 

Pues que trate con dignidad a los trabajadores, es decir que no tenga juicios por discriminación de algún tipo, que cumpla con la legislación medioambiental fomentando el ahorro energético, que sus proveedores participen de los mismo códigos éticos y seguramente lo más fácil de detectar por el cliente potencial, que parte de la riqueza que genere, se la devuelva a la comunidad.

 

Otro ejercicio de imaginación. Nos acaban de nombrar Director/a de RSC de nuestra aseguradora (lo que me hubiera encantado hace un par de lustros). ¿Qué podemos hacer para mejorar? Vamos a empezar por donde hay consenso total y luego lo que nuestra imaginación y el Consejo de Administración nos deje.

 

  • Contratar a personas de colectivos desfavorecidos facilitándoles la inserción social.
  • Luchar contra la brecha salarial de género, aunque en nuestro sector creo que la existe viene de errores históricos.
  • Potenciar el ahorro energético y el reciclado.
  • Dar prioridad al proveedor local, ya que reduces emisiones de CO2 al disminuir el uso del transporte.
  • Si tienes que regalar productos, que sean de comercio justo.
  • Y flexibilizar el horario de entrada para conciliar vida personal y laboral.

 

Todo esto es lo que considero impacto directo. ¿Y el indirecto? Aunque realmente es el que tiene un reflejo más directo en nuestros ratios, y no es otro asunto que las compras de los activos que vamos a denominar ISR.

 

Sería invertir en empresas que estén relacionadas con las energías renovables, la innovación tecnológica, el tratamiento de residuos, la reforestación, el consumo responsable, la agroalimentación o el envejecimiento de la población. Estos sectores se englobarían en lo que se denominaríamos universo potencial de nuestras inversiones.

 

Todos queremos apoyar nuestro medioambiente, pero siempre será más fácil si los accionistas y ejecutivos de la entidad, ven que tiene reflejo en el beneficio. Porque invertir en un bono ISR con un retorno del 2% será muy difícil de explicar si otro te da el 3%, únicamente porque a nivel de conciencia es mejor.

 

Por eso, el Regulador es quien tiene que plantearse la manera de incentivarlo porque en un caso como el anterior con rentabilidades “algo” inferiores, la menor carga de capital podrá inclinar la balanza a favor de la sociedad. En manos de EIOPA estamos…como en casi todo.

 

Con este artículo, que me ha quedado excesivamente largo,  cerramos el año 2018, deseándoos felices fiestas a todos y que el 2019 sea mejor, no debemos conformarnos con menos.

 

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