MUNDO ASEGURADOR

Jose Andrés Mayo

Blog de Jose Andrés Mayo, actuario y Director de Gestión de Riesgos y Control Interno de Premaat, sobre la actualidad del sector asegurador, con el objetivo de darle más visibilidad en una lucha desigual con la banca

¿Dónde invertir (riesgo) si se produce la tormenta?

Es curioso, pero se cumplen diez años de la hecatombe que nos trajo Lehman Brothers (15 de septiembre de 2018), dejándonos una de las mayores crisis económicas que se recuerdan, junto a la del 29 y la del petróleo, y los “expertos” (pesimistas) ya están hablando de una nueva recesión.

 

Desde aquella fecha, con la crisis, los mercados cayeron alrededor del 50% (depende el porcentaje del índice que se mire en un periodo de 8-10 meses), pero recuerdo que eso no fue lo que más huella dejó en mi (reconozco que he tenido que calcular los porcentajes para escribir el anterior dato), sino lo que perdura en mi mente, fue que se acabó la barra libre del crédito, se acabó el regalar hipotecas aunque fueras insolvente, el financiarte el 120% o más si era necesario y que el diferencial fue casi nulo. Algo antes, los pisos subían de cinco mil en cinco mil diariamente. De aquellos polvos vinieron los lodos posteriores.

 

Desde aquella olvidada primavera de 2009, los mercados no han hecho más que subir (me refiero al mercado estadounidense “que es quien parte el bacalao”), y aunque parezca difícil de creer, ya existe miedo a algo de lo que nunca uno se cansa, que es seguir ganando. Desde aquellos mínimos, el Dow Jones ha subido un 300%, y sus compañeros SP500 y Nasdaq, un 320% y 500% respectivamente, eso sí, gracias al “doping” de los bancos centrales, o dicho finamente, a las favorables políticas monetarias.

 

Hay analistas que llevan pronosticando la caída de los mercados desde hace 2 años, así que se han perdido un buen cacho de la tarta, porque lo que son más bajistas que los mismísimos osos, pero olvidándonos de ellos, los síntomas de que va a pasar algo en la economía y/o en la bolsa, empieza a parecer inevitable. Por lo tanto, la gran pregunta no es si habrá caída, sino de cuánto será la misma.

 

Aquí como en el fútbol y la política, todo el mundo tiene su opinión. Una corriente de analistas no cree que se vaya a producir una corrección superior al 5 %-10 %, lejos del 20 % que se establece para considerar que el mercado se ha vuelto bajista (además que una caída similar para “algo” que ha subido más del 300 % sería insignificante. ¿Y por qué son tan optimistas? Por el anterior comentado dopaje, ya que, aunque la Reserva Federal ha iniciado la fase de subida de tipos y en la reunión del próximo 26 de septiembre se da por descontado un nueva alza, la inflación no es un problema de momento, porque también existen diferentes indicadores que dan señales contradictorias, así que se descarta agresividad en el encarecimiento del precio del dinero, que es lo que se hace en economías sobrecalentadas. Los seguidores de este mantra, optimistas les hemos llamado, no creen que estemos a las puertas de una recesión económica, así se manifiesta por ejemplo Goldman Sachs. ¿Se lo creen o simplemente no quieren espantar a sus clientes de invertir? Lo que sí los han preparado es para que esperen retornos modestos o casi inexistentes una temporada, porque no pueden negar que el ciclo alcista toca a su fin.

 

Luego, en el polo opuesto están aquellos que ven todo como amenazas y quizás no les falta razón porque lo son: ya no habrá esos recortes de impuestos de Trump, guerra comercial, la curva se está invirtiendo, el 10 años ha sobrepasado el 3%, los beneficios parecen que ya no pueden crecer más, hay elecciones en noviembre y la Fed va por libre (como debe ser) y va a endurecer mucho su política. Piensan en caídas “hecatómbicas”, donde al menos deberíamos volver al 62% de la subida de Fibonacci, que nos retrotraería a un SP500 próximo a los 2.000 y un DOWJONES a los 19.000. Sería durísimo.

 

¿Y cuál es mi opinión? Mojarse aquí tiene mucho riesgo, porque rápidamente uno queda retratado, pero como durante una temporada estaré sin escribir estos “post”, a ello voy.

 

Los gráficos siguen estando alcistas, como estoy leyendo este fin de semana de diferentes prestigiosos analistas, y ya sabemos que ponerse en contra de la tendencia, suele ser una locura, pero… estamos en un ciclo alcista tan largo, en el cual día tras día, se han ido produciendo nuevos máximos históricos (a mí me recordaba al partido del siglo de cada temporada, que no había año que no salieran al menos 4 portadas en el marca), que tiene que acabarse, porque además es sano, nos guste o no. Lo que todavía no he visto es la gran señal, que no es otra que los grandes titulares sensacionalistas de la prensa ni las recomendación del carnicero a invertir (desde el respeto), dos indicadores que no fallan nunca, y los recuerdo nítidamente en la época de las puntocom. Salvo por este detalle, mi opinión y es máximo riesgo por ir contra gráficos, es que es ya hemos visto los máximos este viernes 21 de septiembre coincidiendo con el vencimiento trimestral, y nos toca tomarnos un respiro (lo mismo cuando se publique este artículo ya hemos tenido otro “high”). También puede ir el SP500 a 3.000 y luego corregir. Son los dos escenarios que veo, que augura cortos en cualquier caso, ya, o dentro de nada.

 

¿De cuánto será la caída? Aquí me sitúo entre los optimistas y pesimistas. No veo esa corrección tan agresiva a niveles de Fibonacci, pero si pueden caer perfectamente un 15 % sin que se rompa nada, y USA siga dentro de su impecable tendencia alcista.

 

Por último, para responder a la pregunta del título, ¿dónde invertir en renta variable? Si estoy ya perdiendo, porque España no ha sido USA, nunca haría martingala (promediar a la baja), en todo caso, entraría únicamente en los soportes identificados (sólo ahí, muy importante) a partir de un porcentaje de corrección. Y apostaría por todo el value que sea capaz de detectar, y mercados emergentes, una vez se superen las turbulencias (todavía no, pero seguramente a lo largo del 2019). Todo lo demás, estarse quietecito hasta que se produzca esa caída de tamaño medio, aunque si se tiene excedente aprovechar este final de año aportando en PPAs o planes de pensiones, por si el Gobierno actual acaba con la fiscalidad.

 

Bueno y como extra, tres rarezas más intemporales: oro, agua y cobre, que parece los regalos de los Reyes Magos de Oriente, pero no, es para invertir en cuanto se vea oportunidad. Y para los aficionados a las divisas, apuesto por la libra.

 

Lo comentado anteriormente, si veo algún tema “candente” quizás me anime a escribir cuatro letras, pero de momento hago una parada. Muchas gracias a todos por vuestra paciencia estos dos años y medio, porque tiene su mérito. Un fuerte abrazo a tod@s.

 

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