DIRSE. Directivos de Responsabilidad Social

La Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social es una asociación profesional nacida en abril de 2013 y constituida por más de 150 socios entre directivos, consultores y académicos. Su objetivo es dignificar la función directiva y el desempeño profesional de los dirse, de manera que incrementen su capacidad de influencia para la creación de valor en las organizaciones.

Cuando el tamaño importa…Buscando al DIRSE fuera de la empresa

En los foros empresariales, o en informes como el Informe Anual del Banco de España 2015 y en el mundo académico se habla desde hace tiempo de la necesidad de ganar en tamaño en las empresas españolas para poder mejorar la competitividad de nuestra economía. Es ya por fin una idea comúnmente aceptada de que sin tamaño suficiente en las empresas no se puede innovar, exportar, mejorar la productividad, atraer y retener el talento o financiarse adecuadamente.

 

Según el informe de 2017 “La empresa mediana española” que elabora el Círculo de Empresarios, España tiene 4,5 trabajadores de media por empresa, dato propio de microempresas. Esto nos coloca entre Francia e Italia, cuyas empresas tienen un tamaño medio de 5,3 y 3,9 empleados respectivamente, pero muy alejados del Reino Unido (más del doble) y de Alemania (tres veces más). A efectos del empleo, las microempresas representan el 40% del total, mientras que su participación en el valor añadido es notablemente inferior, tan solo un 25,3%.

 

Esta baja productividad lastra nuestra competitividad y nuestra capacidad de crecimiento. Así, la productividad media en España es el 27% inferior a la de Alemania, pero con grandes diferencias según el tamaño de la empresa: 48% en micro, 20% en pequeñas, 13% en medianas y 11% en grandes. Esta diferencia de productividad se da sobre todo en el sector de servicios, siendo más pareja en el industrial.

 

Pasa, sin embargo, más inadvertido lo que, en mi opinión, es un tema nuclear: la relación entre el tamaño empresarial y la calidad directiva en nuestras empresas, incluyendo dentro de ella, la responsabilidad social empresarial.

 

En el siglo XXI, las empresas valen más cuantos más activos intangibles tienen, porque obtienen mejor productividad. Siguiendo a Vicente Salas Fumás, catedrático de la Universidad de Zaragoza, los activos intangibles los podemos clasificar de la siguiente manera:

 

Capital Organizacional: compromiso y confianza de los empleados, capital humano específico, producción flexible y ligera; capacidad de coordinación y motivación.

Capital Relacional: confianza, reputación, conocimiento y valor de la marca.

Capital de Conocimiento: Información (bases de datos y software), Talento (I+D+i, experiencia, procesos documentados, patentes, diseño, prototipos, saber hacer de las personas…)

Capital Directivo: liderazgo para la complementariedad y sinergia entre todos los activos, tangibles e intangibles.

 

Es evidente que los dirses actuamos sobre partes fundamentales del esquema anterior, y tenemos claro que hay un intangible transversal a todos ellos que es el del comportamiento responsable de la empresa.

 

Pero claro, mientras que disponer de activos tangibles es únicamente cuestión de recursos financieros, y que habitualmente se pueden acompasar al tamaño de la empresa, los intangibles requieren de talento directivo y tiempo, lo que supone unos costes mínimos relativamente elevados y, por ello, por regla general, están más alejados de la pyme. Esto origina un círculo vicioso entre la dimensión empresarial y la calidad directiva de la empresa, que incluye el poder disponer de un dirse de manera generalizada.

 

Sin embargo, no es imposible para la pequeña y mediana empresa acceder a buenos directivos cuando es necesario, también dirses, y es mediante la contratación de un directivo interino o compartido (también conocido por su denominación anglosajona de interim manager).

 

Gracias a los interim managers, la mayoría de las empresas pueden disponer de buenas capacidades profesionales con un coste asumible. Esta práctica, que está ya extendiéndose para la dirección financiera e industrial e incluso para la dirección general, no ha empezado todavía de manera clara para la dirección de responsabilidad social, cuando podría ser también una solución idónea para las medianas y pequeñas empresas.

 

En este momento, los dirses están demasiado circunscritos a empresas grandes, que tienen la capacidad económica para crear ese puesto, además de un volumen y complejidad de operaciones y relaciones externas que lo hacen imprescindible. Es cierto que también existen consultoras que asesoran en este campo a empresas más pequeñas. Pero, pese a su gran utilidad y necesidad, hay todavía muchísimas empresas sin ninguna presencia de directivos para la responsabilidad social. Si estamos convencidos de la utilidad para el tejido empresarial y para la sociedad de la función de RSC/ Sostenibilidad y, por ende, de la figura del dirse, hemos pues de extenderla a la pyme, y ello mediante la modalidad del interim management.

 

Este camino es idóneo especialmente para el segmento de la mediana empresa, para la que el comportamiento de las grandes es un referente y modelo a seguir. Por otra parte, la existencia de profesionales dirses en la pyme facilitaría grandemente el trabajo de los ya existentes en la gran empresa, al existir un referente con el mismo lenguaje en sus proveedores.

 

En definitiva, la fusión de las figuras de dirse e Interim Manager puede ampliar enormemente el número de empresas con profesionales al frente de su responsabilidad social, con la mejora que de ello se derivará para su modernidad, resultados y futuro desarrollo.

 

Santiago Coello Martín.

 

Santiago Coello Martín

 

Socio de Estrategia de Competitividad de Albor Crecimiento Empresarial

 

Miembro de DIRSE y de AIME (Asociación de Interim Management de España)

 

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