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Ana Gamazo

Blog de la periodista de la Agencia EFE experta en tecnologías de la información y la comunicación Ana Gamazo.

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Reconozco que mi primera reacción al leer el planteamiento del regulador a favor de la apertura de las fibra óptica de Telefónica a la competencia fue de llevarme las manos a la cabeza y decir eso de “esta CNMC está loca”, pero después de escuchar a unos y a otros – que es muy sano- y de leerme casi toda la consulta pública (213 páginas), me he dado cuenta de que es el desarrollo lógico de una regulación que tiene que dar respuesta no sólo a las nuevas tecnologías sino también a la necesidad de Telefónica de ir cerrando sus centrales de cobre.

 

En principio, no parece el momento adecuado, en pleno proceso de expansión de las nuevas redes de Telefónica ya que podría ser la excusa perfecta para que el operador dejara de invertir en las zonas económicamente menos interesantes, pero si es el momento para plantear qué infraestructuras de telecomunicaciones queremos para el país y de si los poderes públicos deben intervenir para que todas las poblaciones tengan acceso a las nuevas redes de alta velocidad sobre las que se apoyarán los futuros servicios de la sociedad.

 

Plantear la regulación simplemente como elemento para fomentar la competencia es quedarse muy corto.

 

Las nuevas redes de telecomunicaciones no sólo serán el soporte de los servicios actuales de telecomunicaciones y de internet de los google de turno, son fundamentales para las telecomunicaciones móviles de cuarta generación y superiores, y serán las arterias de la futura medicina, de todas las infraestructuras, de la educación, en suma de la sociedad inteligente.

 

Estas redes no deben, no pueden depender exclusivamente de los planes de inversión de una operadora y, a pesar de la crisis, tienen que ser la prioridad de los gobiernos que tienen que tener la responsabilidad de llevarlas a todos los rincones.

 

En un mundo de recursos escasos y de Estado endeudado, la coinversión de las operadoras aparece como una de las mejores soluciones para optimizar las inversiones en las zonas en las que todavía no hay nuevas redes, que son muchas y, no estaría de más, que las redes comiencen a forman parte del discurso habitual de nuestro ministro de Industria.

 

Pero este discurso debe repetirse en toda Europa y si queremos un mercado de telecomunicaciones único, las operadoras que quieran dar servicios globales tendrán que compartir las redes de los distintos países y esto permitirá una Europa unida (no parece el mejor momento para hacer esta reflexión pero, a pesar de la crisis, hay que avanzar).

 

Los viejos del lugar recordamos la frase del ministro de Telecomunicaciones  en el primer Gobierno socialista cuando dijo que “el traje de las telecomunicaciones se nos ha quedado pequeño” para la nueva situación económica y se tuvo que hacer un Plan Nacional de Telecomunicaciones y un nuevo contrato con Telefónica para extender las redes, esperemos que las ciudades inteligentes no sufran un parón debido a que “el actual traje se quede pequeño”.

 

@agamazo

 

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