La economía sumergida en España, cerca del 20% del PIB (190.000 millones)

La economía sumergida en España representa casi el 20% del Producto Interior Bruto (PIB). El pasado año alcanzó los 190.000 millones de euros y superó la media europea, al llegar al 18,6% del PIB, muy por encima de otros estados del Viejo Continente o de las cotas que supone en EEUU. Sin embargo, empieza a disminuir.

Según datos revelados por la empresa de trabajo temporal Randstad, el peso que tiene la economía sumergida en España es un 0,6% superior al de la media de la Unión Europea, pero muy superior al de países como el Reino Unido (9,7%), Francia (9,9%) o EEUU (6,6%),

Sin embargo, por primera vez desde los años 80, la economía sumergida española disminuyó de forma leve en 2014  gracias a la recuperación económica, aunque se situó en los 190.000 millones de euros.

Se entiende por economía sumergida “aquella actividad que siendo legal en cuanto a su naturaleza no es declarada a las autoridades públicas quedando al margen de su control y fiscalización”, en base a la definición de la Oficina de Estadísticas Europeas (Eurostat). 

La existencia de la economía sumergida en una sociedad provoca graves problemas de desigualdad,  así como una imagen distorsionada de la realidad económica de un país, que se traduce en datos macroeconómicos deformados, falta de capacidad recaudatoria, dificultades en la consolidación fiscal y una mayor complejidad en la toma de decisiones de política económica. 

La economía sumergida en España comienza a recular gracias a la recuperación, después de tres décadas al alza. 

Pero, ¿cuales son los motivos que generan este tipo de fenómeno en España? Diversas fuentes coinciden en que la falta de conciencia fiscal en la ciudadanía es una de las principales causas del problema, así como la rigidez y sobrerregulación del mercado laboral. 

Asimismo, Eurostat subrayó, en su artículo “Formulación del sistema de cuentas nacionales: la economía no observada”, que los métodos de medición de la misma varían de un país a otro en función de la estructura y el desarrollo de la economía, la legislación, la organización del sistema estadístico nacional o los intereses políticos, entre otros motivos.

Por su parte, el Informe FUNCAS 2011 sobre la estimación del volumen de la economía sumergida en España entre 1980 y 2003 subrayó un “notable” crecimiento de la economía sumergida en este período debido al crecimiento de la carga fiscal, unido a “cierta tolerancia” hacia las actividades irregulares. 

En esta franja temporal el PIB se multiplicó por 2 y la economía sumergida por 4, pasando de porcentajes inferiores al 2% a porcentajes cercanos al 24%. Algo que podría explicarse como una “válvula de escape” en situaciones de recesión.

Si comparamos las cifras españolas de economía sumergida, expresadas como porcentaje del PIB, con el resto de países europeos entre el año 2003 y 2013 España se situó a mitad de tabla con un 19%, por detrás de la mayoría de países del este (en torno al 28% de media), Grecia (24%), Italia (21%) o Portugal (19%).

Por el contrario, EEUU, Austria, Nueva Zelanda, Luxemburgo y Japón se situaron como los países con menor porcentaje, en torno al 8% del PIB. 

La Fundación de Estudios Financieros (FEE) afirmó en un informe publicado en julio de 2013 que las economías “mayores” de la Unión Europea (UE) tienen menores porcentajes de economía subterránea que las más pequeñas. En 16 países de la UE la pérdida fiscal superaba su déficit anual, lo que también resulta válido para la media de la unión, con un 139,3%.

Algunas de las recomendaciones de la FEE para reducir la economía sumergida pasan por aplicar una serie de medidas a nivel europeo, tanto disuasorias como incentivadoras, tales como una mejora en la efectividad de las inspecciones, el aumento de sanciones por evasión fiscal, el fomento de inventivos fiscales, asesoramiento empresarial y justicia procesal y redistributiva. 

Los datos de la Hacienda Pública

Según el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA), entre los años 1980 y 1989 la economía no observada, o economía sumergida, osciló entre un 5% y un 20% del PIB, mientras que a comienzos de la crisis económica, en el 2008, alcanzó el 21,3% y llegó a oscilar entre un 20% y un 25% en el año 2012.

El presidente de la organización Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado, Julio Ransés, cuantificó en 20.000 millones de euros anuales la cifra que el estado deja de ingresar debido a la economía sumergida, en rueda de prensa en abril de 2015.

El impago del IVA es uno de los “princiaples campos para el fraude”, en palabras de Ransés, que aseguró que, cada año, Hacienda deja de recaudar alrededor de 15.000 millones de euros que son liquidados a través de este impuesto, “pero no pagados”. 

Plan de Control Tributario 2015

La Agencia Tributaria española ha publicado en su página web su nuevo Plan de Control Tributario 2015, centrado en un plan de actuación sobre la economía digital.

El objetivo es rastrear más de 200.000 dominios para incorporar información relevante a la base de datos de la Agencia Estatal de Administración tributaria (AEAT), así como valorar, desde el punto de vista tributario, la relevancia económica de las páginas de comercio electrónico.

El rastreo del fraude en Internet también se nutrirá del uso de las redes sociales para analizar operaciones comerciales entre agentes económicos, con el fin de identificar patrones de comportamiento que se corresponden con actividades defraudadoras.

Economía sumergida y empleo

El consejero delegado de Randstad Holding, Jacques van den Broek, afirmó en el preámbulo del informe sobre Flexibilidad en el Trabajo 2014 que la economía sumergida reduce la calidad del trabajo y las condiciones laborales, favorece la competencia desleal y pone en peligro la sostenibilidad financiera de los sistemas de protección social. 

El estudio sobre el trabajo no declarado, realizado por la Universidad de Sheffield y Regioplan, muestra que en las economías avanzadas el tamaño de la economía sumergida puede presentar fuertes variaciones, desde menos del 10% en países como los EE.UU., Japón o los Países Bajos hasta más del 25% en zonas de Europa Meridional y Oriental.

Asimismo, apunta que los países que registran una economía sumergida menos acentuada son aquellos en los que las empresas encuentran mayores facilidades para recurrir a oportunidades de empleo temporal para cubrir la demanda de mano de obra. 

Ver noticia relacionada: La economía sumergida supuso el 20% en 2009, unos 205.000 millones

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