e-Renovarse o morir…

Silvia Leal

Blog de Silvia Leal, Doctora en Sociología, experta en innovación y nuevas tecnologías. Asesora de la Comisión Europea para la Agenda Digital (competencias, e-liderazgo y emprendimiento). Colabora con el IE Business School, el Human Age Institute y el Programa Emprende (Canal 24h y la 1). Autora de Ingenio y Pasión & e-Renovarse o morir (LID Editorial).

Ya están entre nosotros

El AIST de Japón, la Universidad de Osaka y su colaborador, el fabricante japonés de robots Kokoro, entraron el año 2010 en el Libro Guinness de los Récords. Habían logrado la fabricación del primer «androide verdadero», todo un reconocimiento para su Actroid F (1,40 m y 30 kg).

El Actroid F es un robot hiperrealista para el acompañamiento en hospitales. Por ello, está vestido como una enfermera y ha sido programado para mantener conversaciones sencillas con los enfermos. Entre sus aplicaciones se encuentra también la atención directa en lugares remotos donde no llega la asistencia médica. En estos casos sirve para simular la presencia e incluso la gestualidad facial de un profesional ubicado, en realidad, en otro lugar del planeta.

Su mecanismo interno de funcionamiento le permite parpadear y simular la respiración. Era el fruto de muchos años de trabajo, y múltiples intentos previos, buscando la perfección en la imitación del aspecto y la expresividad humanos. Por cierto, el Actroid F no puede caminar, aunque la naturalidad alcanzada en la parte superior de su cuerpo puede hacernos pensar que en cualquier momento se levantará. Entre sus predecesores más mediáticos, se encuentran los robots replicantes, trabajo liderado por el profesor de la Universidad de Osaka Hiroshi Ishiguro.

El Repliee Q1, presentado en la Exposición Mundial de Japón del año 2005, replicaba el rostro de Ayako Fujii, una conocida presentadora de televisión. Era tan parecido al original que se necesitaban algunos segundos para sospechar que tan solo se trataba de una imitación. Para conseguirlo, utilizaron piel de silicona, en lugar de plástico sólido. Los medios de comunicación y la comunidad científica reconocieron, en todo momento, el avance logrado en la imitación de la apariencia humana. No obstante, el robot sufría espasmos ocasionales, por lo que no quedó exento de polémica.

El Repliee R1, lanzado en 2008 con el aspecto de una niña japonesa de cinco años de edad, también consiguió captar una enorme atención. Era un robot cargado de expresividad, con movimiento en sus ojos, párpados, boca y cuello. Asimismo, tenía unos sensores bajo la piel que le permitían sentir y reaccionar a estímulos y presiones externas. A pesar de todo, tampoco tardaron en llegar duras críticas. Su rostro replicaba el de la hija de Hiroshi Ishiguro con un resultado tan inquietante y oscuro que, incluso, la niña de verdad se negaba a permanecer en la misma habitación que su replicante.

A pesar de todas las críticas, Hiroshi Ishiguro consiguió una enorme repercusión, tanto en la comunidad científica como en los medios de comunicación, por lo que el profesor no dudó en seguir profundizando en esta línea de trabajo que en 2010 nos volvería a sorprender con el Geminoid DK, un clon de su reconocido colega danés Henrik Scharfe.

Ese mismo año conocimos el Geminoid F, el clon de una mujer morena en torno a los veinte años, aunque, en esta ocasión, de identidad anónima. Fue diseñado para trabajar como actriz y consiguió su primer trabajo en un teatro de Tokio. Era la producción Sayonara, donde representó el papel de un robot que acompañaba a una joven enferma durante los últimos días de vida.

Era el inicio de una exitosa carrera detrás de los focos y las cámaras. El Geminoid F también ha actuado como actriz en películas como Au revoir l’été (Hotori no Sakuko), presentada en 2015 en el Festival de Cine de San Sebastián. Por otro lado, en 2013 estuvo en Madrid, donde formó parte del equipo de actores que representaban la obra Las tres hermanas del dramaturgo ruso Antón Chéjov.

Para aquellos que ya se estén haciendo la pregunta, la respuesta es sí. Hiroshi Ishiguro, también ha fabricado una copia de sí mismo. Lo hizo en 2006 y lo bautizó como el Geminoid HI-1. El robot, que podía ser controlado a través de Internet, tenía su cara, sus gestos y su voz. Fue así como dio la bienvenida, desde Taiwán, a los asistentes al Congreso del Futuro, un prestigioso evento que tuvo lugar en Chile en 2016.

Para finalizar, dedicaré las próximas líneas al Actroid DER, presentado en 2006 en la Feria NextFest de Nueva York, donde dio su propia rueda de prensa. El robot, con aspecto de mujer, era capaz de comprender más de 40 000 palabras y de responder a algunas bromas. Sin embargo, lo más llamativo de todo fue el enorme esfuerzo realizado para conseguir un robot que resultase atractivo y sexy.

Esto quedó aún más evidente en la segunda versión, el Actroid DER2, puesto en alquiler por el «módico» precio de 3 500 dólares por cinco días. Kokoro subsidiaria de la conocida multinacional Sanrio (también responsable de Hello Kitty) ha sido la encargada de la comercialización.

Por todo ello, hazte ahora la pregunta, ¿han llegado para quedarse? Algo me dice que, nos guste o no, la respuesta es sí y como pronto podremos comprobar será para bien, aunque por algunas de sus aplicaciones (humanas) cueste creerlo…

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