e-Renovarse o morir…

Silvia Leal

Blog de Silvia Leal, Doctora en Sociología, experta en innovación y nuevas tecnologías. Asesora de la Comisión Europea para la Agenda Digital (competencias, e-liderazgo y emprendimiento). Colabora con el IE Business School, el Human Age Institute y el Programa Emprende (Canal 24h y la 1). Autora de Ingenio y Pasión & e-Renovarse o morir (LID Editorial).

Las cabezas parlantes de la Edad Media

¿Sabías que durante la Edad Media se pusieron de moda las cabezas parlantes? Son muchos los testimonios que nos han llegado sobre las más populares, obras de religiosos tan conocidos como el papa Silvestre II (945-1003), Roger Bacon (12141294) y san Alberto Magno (1193-1280).

El papa francés Silvestre II fue, ante todo, un gran matemático, artífice de la introducción en Occidente del sistema decimal y el cero. Sin embargo, fue apodado «el mago» y estuvo siempre rodeado de rumores que decían que tenía poderes mágicos porque había pactado con el diablo. ¿Cómo era posible explicar, si no, que tuviera una cabeza parlante que predecía el futuro? La construyó con oro puro y durante toda la vida le hizo, una y otra vez, la misma pregunta: «¿Estoy loco?». Ella siempre le dijo que sí.

También predecía el futuro la cabeza parlante de latón (con forma de hombre) del franciscano inglés Roger Bacon. Desafortunadamente, su sentido del humor terminó causándole un grave problema. La cabeza se reía tanto del mundo que, este no pudo evitar que le acabasen acusando de hacer brujería. Por si alguien duda sobre su existencia, tan solo añadiré que fue mencionada por reconocidos poetas ingleses como Butler, Pope y Byron.

Asimismo, han llegado muchos testimonios que acreditan haber visto la cabeza parlante (con forma de mujer) del doctor de la Iglesia san Alberto Magno. A modo de ejemplo, aparece mencionada en la Summa contra Gentiles, obra de su discípulo Santo Tomás de Aquino, quien dejaba entrever que, en su opinión, se trataba de un objeto demoníaco.

Del obispo se cuenta también que construyó un autómata androide que trabajó como mayordomo para él durante más de tres décadas. Con tan solo un poco de hierro, cuero y cristal, consiguió fabricar un ser artificial capaz de caminar, abrir puertas y, por supuesto, hacer las tareas del hogar.

Sus autómatas eran algo tan insólito que Santo Tomás de Aquino no dudó en destruirlos en cuanto pudo. Tenía miedo de que su maestro fuera acusado de brujería. No se cumplieron sus peores sueños dado que, por el contrario, fue canonizado en 1931 y hoy está considerado, además, como el patrono de los estudiantes de ciencias naturales, químicas y exactas.

Nunca se ha llegado a demostrar si alguna de estas cabezas llegó a existir, por lo que es lógico que muchos cuestionen hoy su verdadera existencia. Por ello, me gustaría recordarte que estos tres hombres de fe están reconocidos como grandes precursores de la ciencia moderna. Yo, personalmente, confieso que tengo mis dudas…

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