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Análisis y razonamientos de economistas, abogados y expertos sectoriales sobre asuntos que afectan al mundo empresarial en un escenario alterado por la crisis

Impacto del terrorismo yihadista en la economía y los mercados

Por: Aurelio García, Director Global MBA con especialización en Finanzas de IEB

El Ibex 35 y el resto de mercados financieros podrían afrontar una semana complicada tras los asesinatos en París el pasado viernes, a la búsqueda de seguridad tras los ataques terroristas, que dejaron 129 muertos y 300 heridos.

La cuestión a comienzos de la sesión de hoy lunes, podía ser la manera en que iba a afectar a la confianza de los mercados la declaración de guerra por parte de Francia al Estado Islámico y la incertidumbre sobre qué puede pasar ahora; ya hemos visto como ayer Francia respondía al atentado con el mayor bombardeo de su historia al feudo del Estado Islámico en Raqqa, capital del ISIS en Siria.

La respuesta a esta pregunta, es que de momento, ha sido poca. Si bien, en un primer momento las Bolsas reaccionaron con pérdidas, las ventas no han ido a mayores y muchos de los parqués han cerrado con leves alzas. Esta calmada reacción puede deberse a que los mercados esperan una respuesta internacional unánime y el apoyo de los bancos centrales frente a los ataques terroristas, si bien, los valores turísticos, están cotizando a la baja. No podemos olvidar que Francia tiene el mayor número de turistas del mundo y el sector representa casi un 7,5% del PIB doméstico.

Podemos decir que los ataques terroristas pueden dañar a sectores como el consumo y el turismo, particularmente aquellas relacionadas con bienes de lujo y la estacionalidad navideña. Este tipo de hechos también supone un aumento en el gasto en seguridad y seguros, aunque no sabemos hasta qué punto.

Desgraciadamente, no es la primera vez, que nos enfrentamos a una cuestión de este tipo, anteriormente en Nueva York el 11-S, en Madrid el 11-M, en Londres el 7-J; evidentemente el impacto en los mercados es negativo y limitado pero siempre de cara al corto plazo y se diluyen en el largo plazo. Echando la vista atrás es indudable que los atentados tienen su impacto directo en los mercados, pero la experiencia dice que es un impacto limitado. Una de las situaciones más parecidas fueron los atentados del 11 de marzo en Madrid. El Ibex encadenó una caída del 7,64% en tres sesiones pero estos atentados no consiguieron cambiar la tendencia de los mercados, el Ibex rebotó al alcanzar la directriz alcista.

Tras los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres, el FTSE 100 bajó un 1,5%. Fue la mayor caída del año hasta entonces. No obstante, el índice se recuperó al día siguiente. Ahora bien, el golpe fue mucho mayor en el caso del atentado terrorista del 11-S en Nueva York (casi 3.000 fallecidos) donde Wall Street cerró sus puertas durante cinco sesiones. Este ataque terrorista afectó directamente al sector financiero, principalmente la gran banca de inversión, cebándose con las aerolíneas. Otro detalle importante es que por aquél entonces las bolsas del otro lado del Atlántico estaban inmersas en una clara tendencia bajista de fondo. Sin embargo, se podría decir que el resto de atentados, por brutales que fueran, como el del 11-M en Madrid o el del 7-J en Londres afectaron a los mercados de forma limitada.

Estos suelen comenzar cayendo con fuerza para, poco a poco, recuperarse. En ocasiones han tardado algunos días en recuperar lo perdido, conforme la situación social y política vuelve a la normalidad. Pero es cierto que todo depende muy mucho del momento de mercado en el que entonces se encuentren las bolsas. Es decir, si estamos en una tendencia bajista de fondo (que no es el caso) podríamos asistir a una aceleración de la tendencia correctiva previa.

Al encontrarnos en una fase alcista de fondo, lo normal es que tras un susto inicial los mercados recuperen con serenidad lo perdido días atrás retomando así su tendencia alcista de fondo. Al fin y al cabo lo que las bolsas detestan es la incertidumbre, las dudas, y ésta siempre se traducen en fuertes caídas. Conforme pasa el tiempo y se analiza con más detalle lo sucedido y se adopten nuevas medidas de todo tipo lo normal es que todo vuelva a la normalidad y las bolsas recuperen lo perdido.

Como decíamos, lo que está claro es que los mercados son muy poco amigos de la incertidumbre, la inestabilidad y la volatilidad; en este sentido, el riesgo está en que los atentados pueden agravar los problemas a los que ya nos enfrentamos y dañar a la confianza de los inversores.

París empujará a las Bolsas a la baja y favorecerá al oro, al dólar y al petróleo, pero será en el muy corto plazo porque la presión del flujo de fondos es muy sólida y puede llegar a serlo más si el BCE aumenta estímulos.

Como consecuencia de ello, el BCE puede verse más forzado a ampliar sus estímulos, ya planteados, para finales de año… por qué? Pues porque si los ataques de París, lejos de un hecho aislado, son el comienzo de una campaña sostenida, las consecuencias macroeconómicas serían mucho mayores.

Pero debemos profundizar un poco más en la situación del terrorismo yihadista; si bien, los atentados a los que me he referido anteriormente, Nueva York, Madrid, Londres, y los dos últimos en Paris, nos impactan mucho más por producirse en Occidente y nos tocan más de cerca, no debemos olvidar que el grupo terrorista más activo y sangriento últimamente, el ISIS, ha cometido la mayoría de sus atentados en territorios musulmanes.

El ISIS es un grupo terrorista, autoproclamado califato, de naturaleza yihadista suní, que nació en Irak como una organización terrorista próxima a Al Qaeda para hacer frente a la invasión de Irak. El actual líder, Bakr al-Baghdadi, cortó los lazos con Al Qaeda y declaró, en 2014, la independencia de su grupo y su soberanía sobre Irak y Siria, autoproclamándose califa con el nombre de Ibrahim.

ISIS, gracias a sus ingresos de unos 2 millones de euros diarios es el grupo terrorista más rico de la historia, porque tienen una economía muy dinámica: comercian con petróleo, trafican órganos, recogen impuestos, realizan exacciones, explotan la industria del secuestro, roban y trafican con antigüedades, etc.

Como comentaba, ISIS es un grupo suní, y éstos están enfrentados a los chiíes, lo que supone una de las grandes contradicciones en el mundo islámico. La brecha que surgió ya hace más de 1.000 años no sólo determina las complejas relaciones en Oriente Medio, sino que representa hoy en día una de las mayores amenazas para la seguridad del planeta.

La historia de la división del islam entre sunitas y chiítas se inició tras la muerte del profeta Mahoma, en el año 632 después de Cristo, cuando sus seguidores empezaron a cuestionarse quién sería su sucesor en el Gobierno del califato islámico. Algunos argumentaban que el poder debía designarse por gracia divina y que un parentesco familiar con Mahoma era más que una señal para elegir al futuro líder. En ese sentido, ese pequeño grupo (‘Shi’atu Ali’, en árabe, o ‘partidarios de Alí’) creía que el mejor postor para el califato era Alí, primo y yerno de Mahoma.

Otros expresaron su desacuerdo con el privilegio exclusivo de los sucesores de sangre del Profeta. Según ellos, la cabeza del Califato debía ser elegido por la mayoría de los miembros de la comunidad musulmana. Esta posición fue explicada con extractos de la Sunna, un libro que contiene las palabras del Profeta y sus seguidores. Por esta apelación a la Sunna, el bando fue nombrado “sunitas.

Los Sunitas representan un 87% de los musulmanes, predominando en Arabia Saudita, Afganistán, Pakistán, Jordania, Kuwait, Yemen, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Túnez, Catar, Libia, Turquía y Siria. Las organizaciones terroristas de esta facción son Al Qaeda, Hamas, Talibán, Estado Islámico, Hermanos Musulmanes

Por el contrario, los Chiítas representan un 13% de los musulmanes, siendo predominantes en Irán, Azerbaiyán, Bahréin, Irak, Líbano y la organización terrorista principal es Hezbolá.

Pero si esto no es suficiente, nos encontramos con países con una mayoría, pero gobernados por la otra fracción, por ejemplo, Siria tiene predominio sunita y Gobierno chiita.

En definitiva, un cóctel molotov ¡!! Y aquí está el verdadero problema a atajar, el conflicto en el origen, ya que llevamos muchísimos años de inestabilidad en Oriente Próximo y esto provoca a su vez volatilidad en la economía mundial.

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