DIRSE. Directivos de Responsabilidad Social

La Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social es una asociación profesional nacida en abril de 2013 y constituida por más de 150 socios entre directivos, consultores y académicos. Su objetivo es dignificar la función directiva y el desempeño profesional de los dirse, de manera que incrementen su capacidad de influencia para la creación de valor en las organizaciones.

¿Estamos preparados los directivos de RSE para abordar la gestión de los DDHH en nuestra Empresa?

Begoña Sánchez-Ramos, socia de DIRSE y presidenta de Across-RSC- Internacional

Como todos sabemos, en 2011 se publicaron los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de Naciones Unidas. El representante Especial del Secretario General para la cuestión de los derechos humanos (DD.HH.) y las empresas transnacionales y otras empresas, John Ruggie, lideró la implantación de los mismos tras seis años de consultas, estudios e investigaciones.

 

Sin duda ninguna, es un hecho histórico la aprobación unánime en ese 16 de junio cuando el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, hizo suyos los Principios en la resolución 17/4. Sin embargo, esto no es más que un punto de partida que debemos impulsar todos los actores. Por ello, ahora es nuestro turno, el turno de las empresas.

 

Los principios son una base clara de actuación, en la que se concretan las responsabilidades que cada uno de los implicados debe asumir. Así pues, los estados tienen la obligación de proteger los DD.HH. de los ciudadanos, las empresas tenemos la de respetarlos, en cualquier caso y ambos asumir el compromiso de reparar los daños que hayamos producido.

 

Pero, no nos engañemos, para llevar a cabo desde las empresas, en el día a día el debido respeto a los DD.HH., y aplicar estos principios, se requiere algo más que buena voluntad. Hay que recorrer un largo camino que permita aterrizarlos en nuestra realidad empresarial, con criterios, sistematización y liderazgo.

 

Como recoge la guía para la interpretación de estos Principios Rectores, este camino comienza con el compromiso político, respaldado por los más altos cargos de la empresa, que permita conciliar la obligación de respetar los derechos con las políticas y procedimientos que rigen sus actividades y relaciones comerciales. El compromiso político debe evolucionar en la realización de un plan director de debida diligencia y en el diseño y puesta en marcha del proceso de reparación del daño.

 

Para poder abordar adecuadamente este trabajo y desembocar en un plan director de debida diligencia, debemos analizar la empresa deteniéndonos sistemáticamente en cada proceso y detectar de este modo, dónde hay posibilidad de afectar negativamente a los DD.HH o dónde puede que esto ya se haya producido. En otras palabras dónde como empresa somos vulnerables en materia de DD.HH.

 

Por poner un ejemplo ilustrativo, imaginémonos cómo revisar un inmenso almacén sin cerrarlo, a nadie se le ocurriría hacerlo sin criterio y sistematización, es decir comenzaríamos a revisar una por una todas las cajas, no todas a la vez. La tarea es compleja por su amplitud y por que afecta a todos los grupos de interés, ya que todos somos personas y por tanto vulnerables en materia de DD.HH. (accionistas, empleados, usuarios, clientes, proveedores), y como durante este análisis el almacén permanece activo, el proceso requiere, sin lugar a dudas liderazgo.

 

Por otra parte, como la citada guía recomienda y dicta el sentido común, esta ingente labor necesita de la actuación de expertos externos y de la colaboración de un buen número de áreas operativas y de gestión. Y en mi opinión, tanto en el proceso de diagnóstico como en el de la coordinación con los expertos externos e internos (para su implantación, comunicación, validación y desarrollo del plan director) es donde el dirse es óptimo para adoptar el citado rol de líder, que permita el diseño e impulse la implementación de estrategia de la compañía en materia de DDHH.

 

Llegados a este punto, surgen las preguntas: ¿Estamos preparados los directivos de RSE como líderes integrales para abordar la gestión de los DD.HH. en nuestra empresa? ¿Contamos con las herramientas suficientes para afrontar este reto? ¿Debemos ampliar nuestros círculos de atención y de acción para avanzar en este campo más allá, fundamentalmente de la perfecta gestión medioambiental y en acción social de la compañía? ¿Debemos ampliar nuestros conocimientos en esta materia? ¿Debemos implicarnos más en iniciar e impulsar la cuestión de los DD.HH dentro de la entidad? ¿Debemos construir un entorno que no se limite a denunciar, naming and ‘shaming, y sea capaz de generar un movimiento constructivo desde nuestra posición?

 

Estas y muchas más preguntas nos podemos hacer en torno al tema de la gestión de los DD.HH. en la empresa, como inicio de una profunda reflexión que cada uno, desde dentro, puede y debe responderse.

 

Desde mi experiencia, este blog será un espacio de reflexiones en voz alta para responder fundamentalmente a la siguiente pregunta: como directivos de RSE ¿qué necesitamos para abordar con éxito esta cuestión?

 

Para acabar, mi primera reflexión en voz alta: el camino del dirse, que le permita ser el líder óptimo en este campo, contiene tres palabras: formación, implicación y actuación.

Begoña Sanchez-Ramos

 

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