Economía y Derecho en tiempos revueltos

Economistas y Abogados

Análisis y razonamientos de economistas, abogados y expertos sectoriales sobre asuntos que afectan al mundo empresarial en un escenario alterado por la crisis

Empleo de calidad…¿En tiempos de crisis? (1)

Por Ángel Díaz Chao, doctor en Economía por la Universidad Complutense, es director general de la Fundación SEPI.

Logo de la Fundación SEPI

 

Calidad vs Cantidad. Este es uno de los debates clásicos en la literatura académica que han mantenido los científicos a lo largo de la historia. El debate resurge y toma fuerza con los cambios de ciclo. Sobre todo, como no podría ser de otra forma, en aquellos en los que los crecimientos del desempleo se producen de forma brusca, con intensidad y que llaman a los periódicos a copar portadas día sí, día también, sin descanso. Como se imaginan, el proceso de destrucción masiva de empleo que hemos vivido en nuestra economía en los últimos años ha llamado la atención de los científicos despertando de nuevo el debate. Y aquí, la verdad, me incluyo. Lo que pretendo plantearles en estas líneas es el reflejo de varios años de investigación que a lo largo de esta crisis he realizado, y las conclusiones de los estudios científicos sobre el tema a las que hemos llegado dos profesores y un servidor. Déjenme introducirles en el debate (y en nuestro estudio) con algunas preguntas. ¿Cómo es posible que una economía desarrollada como la española logre el hito de reducir el paro desde cifras superiores al 20% hasta el 8% en 13 años y en sólo 4 vuelva a superar dicha cifra? ¿Qué clase de empleo se crea (y se destruye) en una economía como esa y con esa doble velocidad?

 

Como se pueden imaginar, la respuesta a estas preguntas no es ni sencilla ni, probablemente, única. El marco regulatorio, el contexto internacional globalizado, la competitividad de las empresas, la formación de los trabajadores, el gap oferta-demanda de trabajo, etc. No obstante, convendrán conmigo en que si hay algo que está implícito en todos estos factores es la calidad del empleo. Y es probablemente este factor uno de los que más nos diferencia respecto a nuestros socios europeos. Éstos, cuando sus economías dejan de crecer y se estancan o entran en recesión, apenas observan variaciones en sus tasas de paro. Al menos en términos relativos. Necesitamos, por tanto, generar empleo de calidad para que el futuro se parezca más a lo que experimentan países como Alemania, Francia o Reino Unido.

 

Con el objeto de analizar estos hechos, durante los últimos años, he profundizado en la comprensión de la realidad del mercado laboral desde ésta óptica. La de la calidad del empleo. Para ello, hemos construido, con métodos econométricos, un índice de calidad percibida del empleo a partir de la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo, realizada por el ministerio de Empleo y Seguridad Social, y publicado en la prestigiosa revista Social Indicators Research a finales de 2014. Este índice lo denominamos de calidad percibida porque se construye a partir de las propias percepciones que los trabajadores tienen sobre las condiciones en las que se produce su labor diaria. Los componentes de este índice se agrupan en cinco grandes dimensiones. Calidad intrínseca del trabajo; organización del trabajo y relaciones en el puesto de trabajo; condiciones de trabajo, intensidad y salud y seguridad en el trabajo; recompensas extrínsecas; y, por último, conciliación entre vida laboral y vida personal.

 

Los resultados, para nosotros tan sorprendentes como reveladores, se resumen, a grandes rasgos, en dos grandes conclusiones. Primero. La calidad percibida del trabajo ha crecido durante la crisis un 42%. Sí, sí un 42%!!. Segundo. El modelo de calidad percibida del empleo ha cambiado radicalmente. El modelo, si me lo permiten, pre-crisis, valora básicamente aspectos intrínsecos a los trabajadores (como es, por ejemplo, la formación académica que el trabajador tiene, el desarrollo personal, etc.) y las remuneraciones (salario, beneficios sociales de la empresa, formación a cargo de la empresa, etc). El modelo post-crisis, en cambio, incorpora, además, factores de organización del trabajo (como el trabajo en equipo, la participación en la toma de decisiones o la valoración de tus superiores), condiciones del puesto (flexibilidad horaria, condiciones de seguridad y salud en el trabajo, etc.) y conciliación con la vida fuera del trabajo (tiempo para el cuidado de hijos, tiempo que tardamos para ir a trabajar, tiempo para la vida personal, etc.).

 

Estamos ante la oportunidad, y tal vez en la obligación, de sentar las bases de crear un marco de condiciones que facilite un trabajador formado, innovador, autónomo, comprometido y satisfecho. Es decir, un empleo de calidad que se sustenta de manera creciente en las relaciones sociales, la salud y seguridad laboral, las condiciones de trabajo, y la igualdad de género y conciliación trabajo/vida personal.

 

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