Economía y Derecho en tiempos revueltos

Economistas y Abogados

Análisis y razonamientos de economistas, abogados y expertos sectoriales sobre asuntos que afectan al mundo empresarial en un escenario alterado por la crisis

¿Cambio de ciclo? Por Ángel Díaz Chao

Por Ángel Díaz Chao, doctor en Economía por la Universidad Complutense, es director general de la Fundación SEPI.

Durante los últimos seis años hemos asistido, o más bien sufrido, a una crisis que ha evidenciado los desequilibrios de la economía española y las profundas diferencias existentes con las economías más desarrolladas de nuestro entorno. Estas diferencias subyacen a todos los niveles y desde toda perspectiva. Mercado laboral, estructura productiva, mecanismo de comportamiento de los agentes económicos, etc. Todo ello se traduce en un tejido empresarial muy inflexible y poco competitivo, especialmente en los cambios de ciclo expansivos a recesivos, que produce una sensibilidad excesivamente alta del desempleo (o del empleo) al crecimiento económico. En otras palabras, cuando la economía no es capaz de continuar avanzando al mismo ritmo, carecemos de los mecanismos adecuados para adaptarnos al nuevo entorno económico.

Hasta aquí, la verdad, nada nuevo. Hagamos memoria. Entre 1976 y 1985 la tasa de paro aumentó en más de 15 puntos. En el período 1985-1991 disminuyó en cinco puntos. Entre 1992 y 1994 aumentó en algo más de cinco puntos. Entre 1995 y 2007 disminuyó en, aproximadamente, 16 puntos. Desde 2007 hemos incrementado nuestra tasa de desempleo en casi 19 puntos. Para que se hagan una idea de la magnitud de estos vaivenes, durante los últimos 23 años (desde la reunificación alemana) la diferencia entre la tasa más alta de desempleo y la más baja en Alemania ha sido de 6 puntos.

Ahora bien, la gran diferencia del último ciclo recesivo es que procedemos de una etapa de auge económico prolongada que ha acumulado excesos en un entorno globalizado. Es decir, hemos crecido por encima de nuestras posibilidades (dada nuestra estructura) durante demasiado tiempo. En consecuencia, la duración del impacto, más aún si no se toman las medidas oportunas en materia de política económica desde su inicio, es más larga que de costumbre, devolviéndonos a un punto que, probablemente, es peor que el inicial. Tasa de paro superior al 26% y endeudamiento en niveles no conocidos, tanto públicos como privados.

Con todo, durante los últimos meses no han dejado de sucederse las voces que predicen un cambio de ciclo económico en España. Algunas de ellas, no pocas, se atreven a decir que el cambio de tendencia se percibe ya a nivel macroeconómico… después vendrán los efectos a nivel micro. Pero la realidad es que micro y macro son componentes de una misma ecuación, cada uno a un lado distinto de la igualdad. Lo único que tenemos a día de hoy, que no es poco, son indicadores avanzados positivos, muy positivos, y leves mejorías de PIB y empleo (y sus correspondientes partidas microeconómicas).

A la vista de todo ello, surgen multitud de preguntas. ¿Estamos ante un cambio de ciclo? ¿Recuperaremos el status-quo anterior a la crisis? ¿Hemos aprendido algo? Las dos últimas las dejaremos para épocas de crecimiento sostenido… sobre la primera, reflexionemos.

Desde la óptica de la demanda, todo, o casi todo, son buenas noticias. La mayoría de indicadores de consumo han experimentado cambio de comportamiento (cambios de tendencia) desde la primera mitad de 2013. Ventas interiores de grandes empresas, disponibilidades de bienes de consumo, pernoctaciones, matriculaciones de vehículos, etc. El dato menos positivo ha venido de la mano del comercio al por menor, que tras unos meses de comportamiento alcista ha registrado tasas de crecimiento negativas en el mes de consumo más importante del año, diciembre. De igual forma, la inversión, aspecto clave en los cambios de ciclo, ha mostrado signos que invitan a pensar en una recuperación sólida a más largo plazo. ¿Se acuerdan de los brotes verdes? Tanto los indicadores de inversión en bienes de equipo como las matriculaciones de vehículos o ventas interiores de bienes de equipo invitan, ahora sí, al optimismo.

De igual forma sucede si echamos un vistazo a la oferta. Tanto el sector industrial como el de servicios, auguran mejores niveles de actividad. PMI compuesto, índice de sentimiento económico y producción industrial, entre otros muchos indicadores, han evolucionado muy positivamente en los últimos doce meses.

Todo ello se traduce en un mercado de trabajo más dinámico en los últimos meses que ha permitido una reducción de la tasa de desempleo desde los niveles superiores al 27% de inicios de 2013 hasta el 26% actual según la Encuesta de Población Activa.

En definitiva, todo parece indicar que estamos ante un cambio de ciclo. Pero no nos engañemos, lo que tenemos son indicadores de lo que puede estar pasando y que auguran crecimientos más sólidos para este mismo ejercicio. Ahora bien, el paro sigue en unas cifras históricamente altas que hacen absolutamente imprescindible la puesta en marcha de medidas de política económica que favorezcan e impulsen la recuperación. Tengan en cuenta que los más optimistas apuntan a un crecimiento algo superior al 1% y una tasa de paro del 25% para este año. Yo me apunto al optimismo y aplaudo medidas de fomento del empleo como las anunciadas por el Gobierno en el debate sobre el estado de la nación. Queda trabajo, mucho mucho trabajo.

Fundación SEPI

EFE Directo: #MWC17

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